Yo siempre he sido de los que piensan que la gente no se hace grande. Hay gente que nace para ser grande en algo y gente que, simplemente, no. La idea no es la de esa gente que nacen siendo genios o lo tienen todo hecho. Cuando uno vale para algo, tarde o temprano, eso surge. Incluso cuando la persona en cuestión tiene todo tipo de contratiempos u obstáculos en su camino. Este es uno de esos casos, el de un tipo que tenía, como el decía, flashes de iluminación artística, lluvias de imágenes (debían ser en HD) en su cabeza que era capaz de retener allí hasta haberlas materializado físicamente. Pero, como digo, tuvo que superar muchas cosas para explotar su talento. Lo cierto es que, aunque lo parezca, ni siquiera es una historia con final feliz, ya que se fué antes de tiempo. Por eso tenemos que recordar siempre al último hippie: Indian Larry.